My Story
Ana Dujat des Allimes
Nací en Madrid, una ciudad que me regaló desde niña el amor por el arte. Crecí entre museos, libros y conversaciones familiares donde la belleza y la historia formaban parte de la vida cotidiana. Aquel amor temprano me llevó a estudiar Historia del Arte en la Universidad Complutense, convencida de que mi destino estaría siempre ligado a las obras que cuentan quiénes fuimos y quiénes somos.
En los últimos años de carrera, el camino me condujo a la Fundación de Amigos del Museo del Prado. Una beca me permitió formarme y crecer dentro de la institución más emblemática del arte en España. Poco después, pasé a trabajar directamente en el Museo del Prado, en los departamentos de Relaciones Institucionales y Educación, guiando visitas por colecciones permanentes y exposiciones temporales, acercando el arte a empresas, colegios y nuevos públicos. Cada sala recorrida y cada mirada emocionada confirmaban que había elegido el lugar correcto.
Impulsada por una sed constante de aprendizaje, decidí dar un salto internacional y me trasladé a París. Allí trabajé durante tres años en el Museo del Louvre y en su Fundación de Amigos, respirando arte a diario en uno de los grandes templos culturales del mundo. Paralelamente, colaboré con una prestigiosa galería parisina Galerie Maeght, sumergiéndome en el vibrante pulso del mercado artístico europeo.
La curiosidad siguió guiando mis pasos y me llevó a recorrer Europa como guía cultural, especialmente en Escandinavia. Nuevas ciudades, nuevas culturas y nuevas miradas ampliaron aún más mi manera de entender el arte y la vida.
Después de aquellos años de viaje, sentí que era momento de afrontar un nuevo desafío: Londres. Llegar a un país nuevo y empezar desde cero no fue fácil, pero fue profundamente enriquecedor. Trabajé como directora comercial en distintas empresas internacionales, aprendiendo otros lenguajes profesionales, aunque el arte seguía ahí, como un susurro constante, recordándome quién era realmente.
Y entonces, en un momento que quizá no era el más propicio —siendo madre de tres hijos pequeños— mi alma volvió a reclamar su alimento. Como las cometas que alzan el vuelo contra el viento, me lancé a crear mi propio proyecto. Decidí ser mi propia jefa y dar forma a un sueño que siempre había habitado en mí: acercar el arte a todo el mundo, hacer que otros sintieran y vibraran lo mismo que yo siento ante un cuadro, una escultura o un objeto artístico. Porque el arte mueve el alma, y el alma es nuestro verdadero sustento.
A partir de ahí comencé a alimentar de nuevo mi espíritu: visitando incansablemente galerías, exposiciones y museos, leyendo, preparando catálogos y aprendiendo cada día. No fue un camino sencillo, pero sí profundamente auténtico.
Nada de esto habría sido posible sin el apoyo de quienes creyeron en mí. A ellos, mi agradecimiento más sincero.
Hoy os invito a descubrir, a mirar y, sobre todo, a emocionaros con cada pincelada, cada trazo, cada obra. Porque cuando el alma despierta a través del arte, no hay nada que pueda volver a apagar su luz.
Aquí os espero para disfrutar
Musée du Louvre
Paris 2013
